Temps en mouvement  3 hours 36 minutes

Durée  6 hours 44 minutes

Coordonnées 1880

Publié 5 août 2018

Recorded août 2018

  • Rating

     
  • Information

     
  • Easy to follow

     
  • Scenery

     
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422 m
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10,42 km

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près de Oriñón, Cantabria (España)

Se encuentra en uno de los macizos kársticos más importantes de Cantabria.

Nosotros la iniciamos aparcando en los parkings habilitados en los prados junto a la playa y desde allí iniciamos a pie la caminata. El punto de partida de la ruta se encuentra en la salida de Oriñón-Liendo (km 164) en la Autovía del Cantábrico (A8) si vamos en dirección a Bilbao. Hay que seguir un poco por la carretera N634 y en el kilómetro 161 vemos un antiguo tramo de carretera habilitado como aparcamiento.

Entre helechos, encinas y carrascas ya desde el principio es lo que nos encontramos en ese punto y de ahí comenzamos a subir desde los primeros metros.

En pocos minutos, alcanzamos el primer collado, y si volvemos la vista atrás, vemos ya pequeño un trocito de la autovía que zigzaguea entre las montañas. Como estamos en pleno verano, nos encontramos en el camino con endrinas y alguna mora.

Tras descender el collado vemos una gran hoya, la hoya de Tueros, que bordeamos. En poco tiempo nos damos cuenta de que ya hemos alcanzado una buena altitud casi sin darnos cuenta, lo cual confirma que la ruta a los Ojos del Diablo presenta una dificultad relativa a pesar de cierto desnivel por algunos tramos. Y desde lo alto, miramos a nuestro alrededor y el paisaje ya es esplendoroso: una sucesión de montes puntiagudos cubiertos de pinos verde oscuro, que contrastan con el verde luminoso de los prados que suben y bajan. Una estampa típica de Cantabria. Estamos muy cerca de la autovía, y sin embargo ya tenemos la sensación de habernos alejado hace tiempo del mundanal ruido.

Continuando el recorrido con alguna encina y suelo pedregoso y des uniforme, llegamos a un segundo collado y un poco más adelante a una segunda hoya, la hoya de Falluengo, donde conviven hayas y encinas.

Continuamos por la derecha de la hoya y de frente comienzan a aparecer las formaciones calcáreas típicas de la zona, y volviendo la mirada, de nuevo la misma imagen que habíamos visto anteriormente, pero la altura ya se aprecia mucho más; hasta podemos ver pueblos en la lejanía.

El brezo en esta época está en su máximo esplendor, pintando de lila el paisaje. Llega un momento donde uno se siente perdido entre formaciones rocosas, collados, etc., sobre todo viendo que el paisaje cambia y la montaña se cubre de bosque bajo, aunque se vea el sendero que culebrea entre el verde oscuro.
sólo evocarlo, apuramos el ritmo subiendo y bajando entre rocas calizas, que pintan las laderas de blanco hasta la cima.

Tras andar un buen rato entre calor, trago pequeño de agua y la admiración sobre el entorno, volvemos una vez más la vista y nos paramos admirando las encinas redondeadas de fondo, descansando en unas rocas, o sentados en las raíces de una majestuosa encina que se inclina peligrosamente y que por su grosor sabemos que lleva allí mucho tiempo. De esta forma evitamos el sol directo, recuperando energías y refrescándonos poco para administrar los líquidos.

Llegamos a una zona en la que aparecen restos de construcciones y de muros de piedra de una antigua explotación minera – estos servían para sujetar las vías por donde pasaban las vagonetas que transportaban el mineral -. Para corroborar la idea de que nos acercamos a la culminación, aparece inadvertidamente el mar al fondo y la autovía que surca el Cantábrico muy lejana. Y no es sólo eso, es que ya nos encontramos por encima de las colinas que nos rodean.

En todo el transcurso de la ruta, nos sorprendió la cantidad de gente y hasta familias con niños que nos cruzamos, muchos del País Vasco, incluso algún deportista o aficionado de trial corriendo calado en sudor, pero sin perder la sonrisa.

Continuamos el sendero por el camino minero ascendiendo y tenemos una vista general del Macizo Candina. Tras bajar el collado ya vemos el mar azul al fondo, signo de que ya no falta nada. Llegamos a la hoya de Llanegro, una impresionante dolina y nos contagiamos la impaciencia por ver por fin esas enormes peñas horadadas de las que tanto hemos oído hablar y que tanto nos intrigaron siempre, por su enigmático nombre: los Ojos del Diablo, también conocidos como Ojos de Solpico.

A medida que vamos llegando, ya vemos las magníficas oquedades enmarcando el mar. Nos acercamos y de repente el asombro sucede al entusiasmo, lo que vemos a través de los huecos es espectacular. La intensa luz del día se refleja en el Cantabrico plateado, y avistamos la ballena, ya no de lado, como cuando estamos en la playa de Oriñón, sino toda entera, y entonces advertimos porqué esa roca que se adentra en el mar tiene ese nombre, y desde lo alto, a través del “ojo”, como si de un cuadro se tratara, luce soberbia.

Contemplamos la ballena de Sonabia y la espectacular playa siguiendo la mirada por la costa vemos en seguida el pueblo de Sonabia con sus tejados rojos, y llama la atención el verde intenso de los prados. Y, al fondo, separado por el mar, el pueblo de Islares, con la minúscula playa de Arenillas y el coqueto puerto en primer término, y el Monte Cerredo.

Pudimos subir por las rocas encima de los Ojos, pero estábamos tan cansados, que encontramos en las sombras del mismo ojo esa paz, corriente de aire y sombra para sentarnos, disfrutar el paisaje, recuperar fuerzas con el lunch y hacer algunas fotos, alguna capturando en ellas a los majestuosos buitres sobrevolando por debajo de nuestra altura.

Desde allí retornamos por el mismo camino de subida. Fuimos conscientes de que nos perdíamos unas impresionantes vistas desde el punto más alto, ya que la senda sigue ascendiendo antes de unirse al camino que sube desde Liendo hasta el peñasco conocido como Candina. Y desde allí se percibe la costa vasca, los Ojos del Diablo, la ría del Asón, el Monte Buciero de Santoña, el valle de Liendo,… será para otra oportunidad, mejor preparados, madrugando más y con más líquidos.

Consejos: Es difícil perderse porque está bien señalizado el camino y con puntos rojos y paneles de señalización. No está de más llevar agua o líquidos suficientes y crema solar y gorra si hace sol es verano es intenso y la sensación de calor mezclada con la humedad puede generar algún mareo incluso la típica "pájara", etc., ya que no hay fuentes en el recorrido y tampoco manantial o arroyo alguno para refrescarse. Además, si el tiempo está nuboso y amenaza lluvia, el chubasquero o algo de abrigo nos vendrán bien, apenas hay sombras o donde guarnecerse.

Es poco probable perderse, pero hay marcas de sendero con puntos rojos en el recorrido, y encontraremos un panel informativo sobre los collados, la fauna y la flora autóctona.

Desde los Ojos del Diablo podemos ver los buitres volando sobre Sonabia, y recientemente ha anidado alguna pareja de alimoches. Conviene no acercarse a sus buitreras para no disturbar su paz. También es habitual ver cabras y alguna vaca en el ascenso.

DATOS RUTA:
--Fecha de realización: 5 de Agosto de 2018
--Estación: Verano.
--Distancia recorrida: 10´42 km.
--Tiempo empleado: 6 horas 44 minutos.
--Horario: Mañana.
--Tiempo total en movimiento: 6 horas 44 minutos.
--Tiempo total detenido: 3 horas 8 minutos.
--Velocidad Media: 2,9h.
--Desviación positiva: 559 m.
--Altitud max: 422 m.
--Desviación acumulada: 1.118 m.
--Altitud min: 7 m.
--Finaliza en el punto de partida: Sí. (Si, ida y vuelta)
--Dificultad técnica: Fácil/Moderada.
--Seguimiento del track con gps: Si.
--Trak realizado con Gps: Si.
--Fuentes: No.
--Ruta señalizada: No.
--Punto de salida-llegada y aparcamiento: Si. (aparcamientos en prado habiitado junto a la playa).

AVISO. Las rutas descritas en Wikiloc por CANTABRIA PARAÍSO, así como los tracks para GPS son meramente orientativos. Queda bajo la RESPONSABILIDAD de quien las realice, las medidas de seguridad apropiadas para cada itinerario, que dependerán de las condiciones climatológicas, así como la preparación tanto técnica como física y mental de quienes realicen la ruta. Quede bien claro que todo lo indicado (track y comentarios) es meramente informativo, eximiéndose el autor de responsabilidad alguna, ante cualquier percance que pudiera sufrir quien por voluntad propia o inducida realice la ruta.
En la foto la primera rampa y vista de la carretera comarcal, una vez aparcamos los vehículos en los accesos a la Playa de Oriñón. Recomendamos por la afluencia de tráfico, sobretodo en la época estival, ir bien por la orilla respetando las normas para peatones y en fila de uno.
Vista parcial desde la carretera comarcal, dado que aparcamos abajo y hasta el inicio de la ruta, tuvimos que subir por el arcén de la carretera comarcal. En la foto una imagen de las vistas en ese momento y el mar justo al fondo.
La toma está realizada justo en el área de descanso donde se inicia la ruta o sendero. En dicha zona de descanso hay un par de mesas y permite el aparcamiento de varios vehículos, si bien no es muy grande, por lo que recomendamos que en caso de no aparcar aquí, se haga abajo en la playa o los prados que dejan diurnamente aparcar. Pero insistimos, mejor hacerlo pronto aquí, para evitar desplazarse por carreteras comarcales con circulación de coches, especialmente en épocas estivales. Indicar que desde los primeros metros, se aprecia ya la pendiente, ya que en pocos minutos cogimos gran altura.
Destacar en el desarrollo del recorrido del sendero, la zona inicial, la más poblada de vegetación y la única prácticamente que dispone de sombra por ello. Aún así, el suelo suele estar húmedo y las piedras resbaladizas, por lo que es importante mirar al pisar y tener cuidado, teniendo además en cuenta la pendiente continua que encontramos. Se puede aprovechar en época de verano para recoger alguna endrina o mora.
Toma parcial del recorrido en su zona más frondosa y con abundante naturaleza, en algunos momentos el espacio para pasar es bastante ajustado, debido al crecimiento de los arbustos, zarzales, etc. presentes en esas zonas iniciales. Cuidado con no resbalar y pisar siempre con seguridad. A pesar del calor y la época, debido a la frondosa vegetación la luz es escasa a nivel de suelo y las piedras puede estar húmedas y patinar al pisarlas.
Una estupenda vista en una de las zonas arbóreas bajo la agradecida sombra de una encina centenaria. Hay varias entre los macizos y rocas kársticas, y algunas de ellas, las que se cruzaron en el sendero intentamos aprovecharlas para refrescarnos y recuperar fuerzas.
Toma realizada durante el recorrido, superando la mitad del mismo, ya como se ve, cogiendo algo de altura y destacar que desde un buen trecho anterior, no hay sombras, eso si, las vistas dejan ver el alto de Solpico, el Monte de Candina, y en el lateral derecho al fondo, ya aparece el mar.
En esta zona apenas hay sombra alguna, de hecho a partir de esta Encina hasta bien avanzado el recorrido no se vuelve a encontrar otra sombra, justo después de subir un trecho y pegado a las rocas, ya que no hay árboles tampoco. Esta encina nos pareció preciosa, no solo por su tamaño, ancho tronco y forma.
En esta zona ya se viene sin sombras, aunque se disfruta mucho en 360 grados, del resto de Montes y horizontes, fantásticos, con los collados ante nuestros ojos y las formaciones rocosas kársticas tan típicas del relieve y toda la parte de esta costa. Se aprecia bastante bien el sendero ya avanzado y como no, por donde proseguir el recorrido, eso nos anima desde el principio, y el aliciente de ver el mar en cualquier momento y todo su horizonte azul y azul turquesa.
Vista desde el Ojo del diablo. Al fondo se puede ver el mar y la ballena de Sonabria.

2 commentaires

  • Photo de Cantabria Paraíso

    Cantabria Paraíso 25 août 2018

    Ruta estupenda, con buenas vistas e ideal para la práctica del senderismo. Se recomienda uso de calzado y ropa técnica. En el primer tramo del sendero, al estar más cerrado por la vegetación, las piedras están húmedas y resbalan. Si se va en día de sol o época de calor, señalar que no existen fuentes, ni arroyos, ni manantiales, por lo que es conveniente llevar líquido abundante y suficiente. Además se recomienda en estos casos protección solar, etc.

  • Photo de Gusgane

    Gusgane 17 juin 2019

    I have followed this trail  View more

    Una ruta con premio, al llegar a los Ojos del Diablo, con unas vistas Oriñon espectaculares. Se recomienda buen calzado y sobretodo evitar horas de sol y cuidar la hidratacion, no hay fuentes y tampoco sombras. La ruta merece la pena.

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